Sí, todo ha sido mágico, aunque quizás únicamente para mí.
No puedo seguir dejando mis ojos secos de lágrimas, no puedo seguir sintiendome miserable por sus desplantes.
Por ahí leí que los bebés sienten todo lo que siente la mamá, y ya no quiero que mi hijo siga sufriendo los altibajos a los que él me somete, claro, porque yo se lo permito.
Me pregunto si será cierto eso que dice mi madre, que las mujeres siempre buscamos el mismo patrón de hombre, me dolería aceptar que yo misma me boicoteo eligiendo a los hombres con los que seguramente voy a fracasar.
No quiero más lágrimas.
Aunque ahora que estoy con la mirada pérdida, mirando sin mirar y sintiendo que el alma se me hizo añicos y que ya nada podrá repararla, a pesar de eso, hay una lucecita de esperanza, una vida que comienza, un pequeño al que debo proteger, hasta de mi misma.
Mi otra razón, descansa plácidamente en mi lecho, de repente se mueve inquieto al escuchar el sonido de las teclas mientras escribo todo esto.
Mi hijo mayor, ese que tantas alegrías ha traído a mi vida, ese que me exige un niño, como él, ese al que no le entusiasma ni tantito tener una hermanita.
Tal vez la nube negra ha regresado, pero tengo suficiente en mi vida para echarla para siempre.
No digo que no tenga miedo de hacer esto sola otra vez, pero también caí en cuenta, de que estoy haciendo esto completamente sola, que hemos sido negados y seremos negados, tal vez para siempre, que me cree una falsa ilusión, que creí muchas cosas que al final sólo me llevaron a un solitario valle de lágrimas.
Tal vez ahora si madure.
Tal vez ahora si crezca.
31 de enero de 2009
El mes pasado, platicando con unos compañeros del aguinaldo, les preguntaba, que iban a hacer con lo que tenían todavía, hay una chica, Concha, esta media loca, y me dijo, vamos a tomarnos unas cervezas. Yo me hice la valiente y les dije que si, que los esperaba a ella y a los que estaban ahi, a la salida para tomarnos unas cervezas. Al rato lo pensé bien y dije, no, mejor no. Y me escape antes de que ellos salieran. Estaban unos compañeros del trabajo, afuera. Uno de ellos traia una bolsita y les repartia algo, yo, pensando que quizás eran chocolates, me apunté. Me llamaron y me acerqué, cual fue mi sorpresa, que en lugar de chocolates lo que había era tequila, precisamente de lo que iba huyendo. Me ofrecieron uno, y acepté, total, pensé, no creo que me haga daño. Luego me tomé otro y luego otro. Entre mis compañeros estaba uno que siempre me habia llamado la atención. Pero desde que me dijo que estaba casado, había aprendido a guardar mi distancia. Para cuando me termine el tercer vaso de tequila, ya no podía controlar mi risa y mis piernas amenazaban con no sostenerme, diablos, juro que sostenía un diálogo interno, creo que conmigo misma o con la pizca de razón que todavía me quedaba. "que voy a hacer" "y si no me suben al camion" peor "si no me puedo subir al camión" Proposieron ir a la casa del compañero que me gustaba, lo miré sorprendida, preguntando con la mirada por su familia, me dijo bajito, ya estoy separado. Apenas me pude subir a la camioneta de otro compañero. Llegamos a su casa y seguimos tomando un rato, le pedi que me cuidara, por que sé como se ponen los hombres con él alcohol. Poco a poco, se fue terminando la fiesta, se empezaron a ir todos y yo no podia recuperarme. Ya para irse los últimos, yo estaba en el baño a punto de devolver el estómago, mi amigo se acercó rápidamente y me sostuvo el cabello, no me vio en buenas condiciones y les comentó a los últimos invitados que me iba a dejar recostar un rato, para ver si mejoraba. Me ayudó a recostarme y al rato vino y se acostó a mi lado. Me sentía tan sola en ese momento, tan pérdida, se acercó un poco a mi, y suspiró, me rodeó con sus brazos y sentí que llegaba otra vez al hogar. Yo recuerdo que él me besó. El jura que yo lo besé. El caso es que, desde ese día nos hemos vuelto casi inseparables. Si todo sale bien, este año vamos a ser papás. Que si vamos rápido, vaya, eso ni se pregunta. Rápido y Mágico. Para mi, tiene fecha de caducidad y no debe irse ningun dia sin disfrutar. Es todo lo que pensaba y un poco mas. Es todo lo que no sabía y un poco más. En este momento es mi todo y un poco más.
Estoy cumpliendo 6 semanas de embarazo, ya acumulé una amenaza de aborto, la tensión en el trabajo y la negativa de Emilio a tener un hermanito. Me cambiaron de turno, me siento muy frágil y vulnerable, he sido el centro de atención de muchísima gente. Hasta las personas que dicen detestarme, se dan su tiempo de comentar el último acontecimiento de mi vida, lo raro es que nunca me han dedicado 5 minutos a conocerme, pero si dedican media hora o más para acabar con mi nombre o la poca reputación que me queda. Hoy, más que nunca me siento en el limbo, quiero a mi bb, a mis 2 bbs, pero esta empresa se ve muy dificil, pero no desistiré ni me rendiré, un angelito toca a mi puerta y es bienvenido.